La Historia de la avicultura en México

admin

21/09/2025

La avicultura en México ha transitado un largo camino, desde una actividad de traspatio con fines de autoconsumo hasta convertirse en una de las industrias agropecuarias más dinámicas y estratégicas del país. Para 2025, se proyecta que este sector continúe su expansión, impulsado por la tecnología, la creciente demanda y un enfoque cada vez mayor en la sostenibilidad y el bienestar animal. Se estima que la producción de carne de pollo y huevo seguirá en aumento, consolidando a México como uno de los principales jugadores en el escenario avícola mundial.

De los Corrales a las Granjas Tecnificadas: El Siglo XX
Los orígenes de la avicultura en México se remontan a la cría de gallinas criollas y guajolotes en los patios de las casas, una práctica fundamental para la subsistencia de las familias rurales. Sin embargo, fue en la segunda mitad del siglo XX cuando la industria comenzó a tomar forma. La introducción de razas especializadas, como la Leghorn para la producción de huevo y las pesadas para carne, marcó un punto de inflexión.

La década de 1950 fue testigo de un crecimiento acelerado, impulsado por la necesidad de abastecer a una población en aumento y reducir la dependencia de las importaciones. En este periodo, la colaboración entre la Secretaría de Agricultura y Ganadería y la Fundación Rockefeller fue crucial para el desarrollo de la investigación y la tecnología avícola, sentando las bases para la industrialización del sector. La creación de laboratorios de diagnóstico y centros de enseñanza, como el Departamento de Medicina y Zootecnia de Aves de la UNAM, profesionalizó la actividad y permitió un mejor control de las enfermedades.

Consolidación, Retos y Crecimiento Sostenido
A finales del siglo XX y principios del XXI, la avicultura mexicana se consolidó como una industria de gran escala, con granjas altamente tecnificadas y una estructura de producción integrada verticalmente. Sin embargo, este crecimiento no ha estado exento de desafíos. La aparición de enfermedades aviares, como la Influenza Aviar y la enfermedad de Newcastle, ha representado una amenaza constante para la producción, obligando al sector a implementar estrictas medidas de bioseguridad y programas de vacunación.

A pesar de estos obstáculos, la industria ha demostrado una notable resiliencia. Para principios de la década de 2020, México se posicionó como uno de los cinco principales productores de huevo y pollo a nivel mundial. Este éxito se atribuye en gran medida a la eficiencia productiva, la adopción de tecnologías y una demanda interna robusta, ya que el huevo y el pollo son proteínas de alta calidad y asequibles para la mayoría de la población.

Mirando hacia el Futuro: Tendencias para 2025
El panorama para la avicultura mexicana en 2025 es prometedor, aunque con nuevos desafíos y tendencias que marcarán el rumbo del sector:

Crecimiento Sostenido: Se espera que la producción nacional de carne de pollo y huevo continúe su trayectoria ascendente para satisfacer la creciente demanda interna. Las proyecciones indican un aumento en la producción, impulsado por inversiones en infraestructura y mejoras en la eficiencia.

Tecnología y Digitalización: La adopción de tecnologías inteligentes será clave para optimizar la producción. El uso de datos para la toma de decisiones, la automatización de procesos y el monitoreo en tiempo real de las condiciones de las aves permitirán mejorar la productividad y el bienestar animal.

Sostenibilidad y Bienestar Animal: Los consumidores y los mercados internacionales demandan cada vez más productos avícolas provenientes de sistemas de producción sostenibles y que garanticen el bienestar de las aves. Esto impulsará la implementación de prácticas más amigables con el medio ambiente y la transición hacia sistemas de alojamiento que permitan a las aves expresar sus comportamientos naturales.

Sanidad y Bioseguridad: La prevención y el control de enfermedades seguirán siendo una prioridad. La inversión en sistemas de vigilancia epidemiológica y la aplicación de rigurosos protocolos de bioseguridad serán fundamentales para proteger el estatus sanitario del país.

Comercio Exterior: Si bien el mercado interno es el principal motor de la industria, se buscará fortalecer la presencia de los productos avícolas mexicanos en los mercados internacionales, diversificando los destinos de exportación.

En conclusión, la avicultura en México ha evolucionado de una actividad tradicional a una industria moderna y competitiva. De cara a 2025, el sector se encuentra en una posición sólida para continuar su crecimiento, adaptándose a las nuevas demandas del mercado y superando los desafíos sanitarios y económicos, consolidándose como un pilar fundamental de la seguridad alimentaria del país.

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